miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pesca maxima, no hay nada como un marlin

No quiero comentar esta jornada de pesca sin aclarar algunos temas, y además, aprovechar para hacerle honores al "marlin", sin duda, el auténtico rey de nuestras costas.

Lo primero, aclarar que este magnífico ejemplar ha sido sacrificado para un buen fin, hay personas que en estos momentos de crisis necesitan comer y me consta que este va a llenar algunos platos, de lo contrario hubiera sido liberado tras la foto oportuna.

Comentaros que desde el mismo instante que me topé con un marlin me quedé enganchado a él, casi podría decir que él me pescó a mí, desde ese primer encuentro sueño todos los días con encontrarme con algún marlin dispuesto a ponerme a prueba.

Tras todo el año preparándome para esta temporada de marlin, en mi primera salida a por ellos clavo uno, y digo clavo porque la técnica de clavado me apasiona tanto como combatir con ellos, incluso me permití el lujo del día antes comentarle a algún amigo pescador con el señuelo que lo iba a coger y no me equivoqué.

Esta jornada de pesca comienza el martes a las 9:30 en el CINTINA, con dos amigos de Córdoba, Alberto y Emilio, ambos es la primera vez que probaban al curricán de altura.

En cuanto salí por la barra me di cuenta que la mar no iba a estar también como pensaba, aunque el viento no era muy fuerte, la olas eran bastante grande y venían de un rumbo muy incomodo 150º, esto provocó que unos de mis acompañantes, Emilio, a la primera de cambio se mareó, quiero agradecer desde este blog su enorme esfuerzo ya que se llevo unas 6 horas mareado y en ningún momento nos dejó ir a puerto para no estropearnos la jornada de pesca, este hombre fue sin duda el auténtico héroe de la jornada.

En cuanto tomamos la profundidad adecuada comenzamos a curricanear, mi idea era que se entretuvieran un rato con los listados para después atacar los marlin, siempre teniendo en cuenta que la jornada iba a ser corta por el estado de la mar y por la previsión de fuerza 4. Las picadas llegaron enseguida, a pesar del estado de la mar había actividad y enseguida sacamos pequeños túnidos, por lo tanto el objetivo de que vieran los listados se cumplió muy rápido.

Enseguida, montamos muestras grandes y a por lo marlin, aunque ya sabía yo que hasta que el agua no alcanzara más temperatura no se iban a presentar.

Cuando la mar peor estaba y ya me planteaba poner rumbo a tierra un barco que se encontraba en la zona comentó por la emisora que había encontrado un pequeño pesquero que le iba bien, esto último hizo cambiar la idea de volver a puerto y seguimos intentándolo un poco más.

Una vez localizado el pesquero y tras algunas captutras de listados no muy grandes máxime teniendo en cuenta el tamaño de las muestras, llegó la picada, no perdáis detalle que no tiene desperdicio.

Tenía perfectamente adiestrados a mis dos acompañantes de como tenía que ser la maniobra de clavado del marlin, así que ante cualquier picada tenían que proceder a manipular los fresnos como yo les había indicado. Suena el primer carrete, el segundo y el tercero, enseguida comenté, son picadas muy grandes, miré al horizonte y sólo veía grandes olas, no saltaba nada, comenté que sería un banco de atunes rojo debido a la velocidad con la que salían las líneas, el jaleo fue tal que hasta el amigo Emilio que llevaba 5 horas sentado sin hablar ni moverse cogió una caña, Alberto otra y un servidor la que quedaba, mientras los tres combatíamos recogí las otras tres cañas como pude y nos dedicamos a bregar con las cañas, haber que salía. La primera vez que lo vi fue debido a una gran ola que lo levantó y pude ver su famoso cabeceo, le cambié la caña a Emilio ya que él había cogido la más pesada y no estaba para mucho jaleo. Las líneas iban y venían de forma violenta, ya caí, señores es un marlin y no salta porque lo tenemos cogidos con las tres cañas, magnífico, que detallazo, los tres combatiendo con el marlin, sería por ser cortés con los amigos de Córdoba. Después de un buen rato de combate la línea de Emilio rompe, sin duda estrangulada por las líneas de Alberto y mía, como comprenderéis Emilio ni se molestó, más bien se alegró, su estado era lamentable.

Alberto y yo tuvimos mucho cuidado de no rozar nuestras líneas y poco a poco nos lo fuimos trayendo, cuando estaba a unos 25 metros de barco, otro detallazo, se suelta la línea de Alberto y me deja a mí sólo contra él, como diciendo, ya he entretenido a tus invitados ahora te toca a ti, además teniendo en cuenta que Emilio no era capaz de grabar la movida, ahora quedaba libre Alberto que si puedo grabarlo aunque con bastante dificultad por el estado de la mar.

El desenlace fue un servidor combatiendo con el marlin e incluso bicheándolo yo mismo para que toda la acción quedara grabada. Cuando me llegue el video de Córdoba lo cuelgo para que lo veáis.

Hasta la próxima
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