lunes, 31 de octubre de 2011

Otra mueca en el revolver. Con planificiación y trabajo vienen las capturas


 Hace poco un gran sabio me deleitó con una gran frase, tú pescas mucho porque vas mucho, pensaría que había descubierto la pólvora o algo parecido, no es suficiente ir mucho para subir pescado a bordo, es fundamental elegir muy bien los días que ir, ver mareas vivas, vientos, temperaturas, tamaño de olas, predicción meteorológicas y hasta tu horóscopo, además, una vez que estés en el mar hay que interpretar todas la señales para poder sacar algún provecho, es ahí donde radica mi éxito, llevo mucho tiempo sin venir de vacío y lo mejor de todo es que cuando he venido de vacío se el por qué.

Cuando llevo un rato en el mar y me lío con las caballas ya sé cómo será la pesca del día, hay días que basta con tirar la caña y a subir pescado y otros que hay que trabajarlos mucho, es el caso de esta bonita sama.

No pensaba salir de pesca porque la mar había estado muy movida por fuertes vientos estos días, pero me sorprendió como se recuperó, recopilé toda la información precisa y decidí salir con muchas dudas de a dónde iba y a qué tipo de pescado.

La mar estaba muy tranquilita, pero había secuelas del temporal, en 30 metros de profundidad el agua estaba muy turbia, la primera señal ya te decía que por tierra no iba a encontrar pescado, había que tomar profundidad para busca agua más claras.

Como siempre, lo primero es coger caballas, estas me dan una información de lujo, sabía dónde encontrarlas y allí estaban, decidí ir a por pescado grande y sabía que la pesca iba a una o dos picadas como mucho, si lo haces bien hay foto y sino mosqueado a casa.

Fondeé más veces que nunca, al menos 5 hasta estar en el sitio deseado, calé como casi siempre tres cañas a fondo y me puse a coger más caballas, nunca se sabe, sobre todo pensando que la pleamar aclararía el agua y lo mismo podía tocar algo por tierra.

Las señales estaban claras, agua turbia, una cantidad exagerada de caballas en tu pesquero y sobre todo una corriente inusual para ese coeficiente de marea, de hecho no hubo parada de marea que era lo que yo esperaba para sacar alguna pieza buena. 

Pero mira por donde, dejo caer una caballa y antes de tocar el fondo noto algo raro, espero y viendo que no hay picada subo y me encuentro una caballa maltratada por algún glotón, lo primero es ver que pez ha sido, la huellas que dejan son claras, esto es sin duda un pargo, le ha dado porque el movimiento del plomo y la caballa al caer ha llamado su atención, justo al lado hay otras dos caballas y nada de nada, interpreto que atacará a algo que se mueva y tenga el suficiente poder de atracción para que pueda verlo.

Cuando digo que hay que currar me refiero a lo que hice yo, que sin tener nada de ganas tuve que montar la caña del jigging, hacerles los nudos porque no venía preparado y al turrón, color fluorescente con cabeza roja, y el jig del verano, el Fishus súper rock al fondo, ojo, entre las tres caballas, a la primera vuelta de carrete ya le había metido mano, como no se quedó pegado (término que usan en las Canarias) lo dejé caer de nuevo y no falló, comienza el combate.

Más señales, los cabezazos del animalitos son inequívocos, será rosa y con dientes de perro, por la hora y las condiciones mencionadas, afina Raúl que no va a ver más oportunidades, ¡Dios como adoro el jigging!

Planifica, interpreta las señales y curra, así vienen las capturas.

Cuanto edite el video lo subo.

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